CONCILIACION
MEDIANTE EL DIALOGO
En nuestra ultima campaña presidencial no solo se rompió los parámetros de una contienda limpia, también nos hizo espectadores de un desesperado afán de Ollanta con sus socios de izquierda, por llegar al poder, que no midió los alcances de promesas las cuales conscientemente sabían no serian cumplidas, confiando siempre en la tolerancia de los peruanos del Perú profundo.
Sin embargo
algo muy significativo en los movimientos de izquierda , es la falta de
coherencia de metas en común , su misma ideología no les ha permitido lograr la
unidad partidaria tan necesaria para la gobernabilidad de un país , es así que
en este momento Ollanta no solo se encuentra en la disyuntiva de solucionar los
problemas socioeconómicos dejados por el binomio nefasto de los gobiernos
Toledo-García, también libra una lucha
interna de una izquierda que se ha convertido en el peor talón de Aquiles de
este gobierno, partidarios enfrentados en su propia contienda de
intereses , protagonismo y poder propiciando e incentivando la
llama del resentimiento social que tanto
los beneficio para llegar al poder, ahora este
resentimiento es su peor enemigo, teniendo que lidiar con la
desconfianza de un pueblo ignorado fácil de convencer por dirigentes antidemocráticos en busca del resquebrajamiento de nuestro sistema para propalar
sus intereses ideológicos.
Tenemos un
conflicto minero incrementándose día a día , de región en región, un primer
ministro el Sr. Valdez que por cierto es el elegido para dar la cara , mientras
los demás partidarios de izquierda se
quedan en sus curules o en sus bien
acomodados recintos para hacer su especialidad, criticar, vociferar, intrigar,
y de paso serrucharse el piso entre
ellos, pero de ninguna manera plantear
soluciones o dar una mano de ayuda , para no permitir a este gobierno que tanto
ansiaron conseguir , se vaya apique.
Siendo
honestos en estos conflictos mineros (como en otros sectores) hay una trilogía de culpables, las compañías
mineras que llegan al Perú bajo contratos que mas benefician sus intereses que
a los de la nación ; los gobiernos
indiferentes y codiciosos que lo
permitieron en especial el de los últimos años Toledo-García en los cuales arrasaron , dañaron e
inclusive atentaron contra la salud de
los pobladores ; y las autoridades
regionales dirigidos no personas capacitadas sino por políticos con ansia de
lucro personal sin importar el empobrecimiento caótico de las regiones, en todo caso
se justificaron en medio de una burocracia que ellos mismos no fueron
capaces de enfrentar mucho menos solucionar.
En esta
trilogía podemos también incluir al pueblo peruano cuya cultura incipiente y
egoísta no les permitió asumir un rol más directo en el momento oportuno,
elevando su voz en una fuerza solidaria
no dañando la propiedad nacional, ni perjudicando el trabajo de sus hermanos, ni recurriendo a
la violencia, ni esperando que sus
problemas se agravaran mas, sino
actuando desde un inicio.
No obstante
debemos reconocer el incipiente también nivel educacional de nuestros
pobladores, lo cual les hace presa fácil de la insurrección mediante la
violencia que afecta a todos, el
enfrentamiento genera tragedia que
embarga a nuestras fuerzas del orden que también son el pueblo, en todo conflicto el dolor, la tristeza y desolación es para
todos.
Podemos
escoger el camino de la paz para solucionar nuestros conflictos, pero se necesita un espíritu de compromiso,
honestidad y mortificación, ante todo
bien haría Ollanta en aceptar un mea culpa siendo sincero con aquellos peruanos
que depositaron su confianza en tiempos de campaña electoral, de este modo se
abrirían mejor la puertas al dialogo.
Asimismo no
puede haber dialogo con intolerancia e intransigencia, no puede haber una conciliación
sino hay una disposición al entendimiento, a la razón y al sentido común, no se
puede avanzar si se sigue llevando consigo la carga del resentimiento por los errores de pasado.
Es
necesario abrir nuestras mentes hacia un desarrollo minero pero a conciencia,
vislumbrando un nuevo horizonte, en donde se respeten los principios de inversión,
cumpliendo las normas establecidas para la protección a nuestro ecosistema,
concertando contratos que beneficien el progreso de las regiones.
Es posible
encontrar un punto donde nuestro país pueda hacer uso de sus recursos mineros,
donde el sacrificio de nuestro patrimonio, sea compensado en mayor
proporción con lo que vayamos a tener a
futuro, un país en desarrollo,
progresando sin recurrir a dadivas, ni donaciones ni limosnas sin con el fruto
de nuestras riquezas, trabajo y solidaridad entre peruanos.
Sofía F.